Vacaciones en pandemia: qué pasa si no puedes viajar por el covid. #Pandemia #Virus #Covid19 #Vacaciones #España #Europa #Crisis #Caos #Reservas #Complicado #Tedioso #Confinamientos #Gregoriff #UnaAlternativa1

Segundo verano en pandemia: el año pasado no saliste de tu ciudad, pero este año, animado por el ritmo de vacunación contra el covid-19 y por estar tú mismo vacunado, quieres irte a la playa y has alquilado un apartamento. O has comprado un billete de avión para volar a otro país. O te vas a un hotel o a una casa rural en la montaña…

Posibilidades hay muchas, pero, ¿qué pasa si tienes que confinarte o si cierran la ciudad a la que tenías pensado ir? ¿Tienen que devolverte el dinero de tu reserva? ¿Te puedes quedar tirado, aislado y sin dinero? Hemos hablado con dos interlocutores expertos en la materia y esto es lo que nos cuentan al respecto.

¿Qué pasa si tienes reservado un hotel o un apartamento y das positivo (o eres contacto estrecho y no puedes ir)? “Las cancelaciones pueden deberse a dos circunstancias fundamentalmente: porque nuestro lugar de destino queda confinado, sin permitir la entrada de quienes no son residentes (o no permitirla si no se acredita una pcr negativa) o porque, a la vista de la incidencia del contagio, seamos nosotros los que decidimos no viajar. En el primer caso la situación podría considerarse como fuerza mayor, y podríamos reclamar por ello. En el segundo, y pese a que es comprensible dicha decisión, la devolución de nuestro dinero dependerá de la política de cancelación del hotel o apartamento contratados, por eso es muy importante leer la letra pequeña de estos contratos”, explica Almudena Velázquez, directora legal de reclamador.es.

Y recomienda vivamente contratar un seguro: “Es conveniente la suscripción de un seguro que cubra las posibles cancelaciones por covid. Aunque antes no era frecuente esta cobertura, y de hecho se excluían las pandemias para recibir la indemnización, la evolución de esta ha hecho necesario que contemplen los diferentes escenarios ante los que podemos encontrarnos. Como en todo, hay que leerse sus condiciones para ver la extensión de las coberturas y el importe que se indemniza, pero con carácter general puede decirse que protegen tanto del cierre perimetral o confinamiento “por sorpresa” del lugar de destino, como de la imposibilidad de disfrutar de nuestras vacaciones por ser nosotros quienes hemos contraído la enfermedad o ser contacto estrecho”, explica.

Está también la posibilidad de que seamos nosotros el positivo o el contacto estrecho, ¿qué pasa en ese caso? “En estos casos, si no se ha contratado el seguro del que hablábamos, se consideraría fuerza mayor y podría reclamarse, pero eso significa asesorarse convenientemente por profesionales, hacer un requerimiento previo al hotel, albergue apartamento…y si no se atiende, acudir a la vía judicial para obtener la devolución”.

“Si cierran la ciudad donde ibas sí están obligados a devolver el dinero porque el establecimiento no puede recibir turistas, eso, por ley. Con las aerolíneas no es así, porque vuelan a pesar de que el destino esté cerrado. Mi experiencia en el último año me dice que la mayoría cancelan vuelos y ya está”, comenta Priscila Fernández, Travel Planner y socia de GoandBe Creative Holidays.“Ahora los seguros son más caros, pero recomiendo contratarlos sí o sí. Los tienes desde 30 euros hasta 500 euros, depende de las coberturas contratadas y de los países que cubra”, añade.

Los seguros de viaje suelen tener diversas coberturas: las sanitarias (repatriación, transporte, gastos médicos, cuya cuantía varía en función del país de destino…), las de anulación del viaje (que incluye también los casos positivos por coronavirus),  otras adicionales como pueden ser los gastos de prolongación de estancia en el hotel (también por covid), etc. Conviene, como recuerdan estos expertos, leerse bien letra pequeña para estar al tanto de lo que cubre y lo que no.

Vencimiento de los bonos

El año pasado, cuando se estableció el Estado de Alarma y los países empezaron a cerrar sus fronteras, las aerolíneas, ante la imposibilidad de viajar, empezaron a ofrecer la posibilidad a sus clientes de recibir el dinero del billete que no iban a disfrutar o de recibir un bono. ¿Qué ha pasado con dichos bonos? Muchos viajeros no han podido disfrutarlos porque, recordemos, seguimos en pandemia y aunque se puede viajar, las condiciones no son las de antes.

“Si el bono no ha podido disfrutarse, hay que reclamar a la compañía el reembolso en efectivo. No hay que olvidar que la aceptación de estos bonos siempre ha sido de carácter voluntario por parte del viajero, sin que la aerolínea pudiera imponerlos como única opción. Una vez que se hace inviable su disfrute (y da igual la causa), ha de restituirse el dinero del billete inicial”, dice Velázquez. 

Viajar con certezas

En plena pandemia lo de las certezas hemos comprendido, más o menos, que es casi una quimera, pero, ¿quieres tener alguna más a la hora de elegir destino en el caso de que aún no lo tengas claro? Existe una herramienta, un mapa muy útil, que, en tiempo real, te dice qué lugares están abiertos a los turistas y qué condiciones debes cumplir para poder entrar: puedes ver tanto comunidades autónomas como países. Por ejemplo, si pinchas en España, una vez dentro, podrás ir viendo región por región. Una herramienta la mar de útil en estos tiempos convulsos.

En agosto del 2019 los periódicos publicaban imágenes de la Muralla China, Times Square, Venecia o el Taj Mahal abarrotados e invadidos por el turismo de masas. Viajar se había convertido en algo fácil, cómodo, accesible. En marzo del 2020 empieza la pandemia y el mundo globalizado de movilidad ilimitada se transforma.

 Ahora, viajar se convertido en algo mucho más complicado y tedioso.

Una de las principales trabas, más allá del riesgo sanitario que corre cada uno, es que muchas fronteras continúan cerradas y, pese a que el bloqueo es inferior al del verano pasado, ya no existe la posibilidad de volar a cualquier país del mundo. Algunos, como por ejemplo Rusia, limitan la entrada de viajeros internacionales bajo condiciones muy específicas.

“No existe ningún sitio web en el que puedas elegir un lugar de partida y de destino y ver las condiciones”

En este sentido, Ricard Santomà, Decano de la Facultad de Turismo y Dirección Hotelera Sant Ignasi, considera que una de las mayores dificultades radica en las restricciones de entrada implementadas por cada país. “Igual que antes, cuando ibas a viajar, tenías que ver si necesitabas visado, pasaporte o DNI, ahora también tienes que informarte sobre las restricciones que hay hoy” —explica, enfatizando la última palabra. “No existe ningún sitio web en el que puedas elegir un lugar de partida y un destino y ver las condiciones. Es un lío porque cada país pide cosas diferentes”, dice.

Pero no solo son distintas las condiciones a cumplir para poder entrar en cada país, sino que una vez en destino hay que estar al corriente de las normas que hay en cada lugar. Es, por ejemplo, lo que ha sucedido en Barcelona los primeros días de toque de queda con algunos turistas que no estaban al corriente de la medida.

Abel Calvet, fundador y director general de la agencia de viajes Ocoa, insiste en que “el cambio de medidas es constante y ahora es mucho más complejo que hace un año porque dependerá del destino que puedas entrar o no, que tengas que estar vacunado, llevar una PCR o incluso hacer cuarentena”. Calvet destaca que este cambio constante de medidas provoca una incertidumbre que es “una gran desventaja, tanto par los profesionales del turismo como para el que viaja”.

Por otro lado, pese a que la Unión Europea ha creado el Pasaporte Covid para facilitar la movilidad durante el verano, este deja fuera a todos los positivos detectados con test de antígenos. Un padre de familia cuenta cómo, al contagiarse sus dos hijos mayores de 11 y 13 años, acudió al CAP y ahí, en lugar de hacerles una PCR, les hicieron un test de antígenos que dio positivo. Como el Pasaporte Covid no recoge los diagnósticos hechos con pruebas de antígenos, ahora sus hijos no pueden disponer del documento y, por lo tanto, si quieren viajar no le quedará más remedio que pagar una PCR.

Como consecuencia de esta vorágine de cambios y obstáculos, el turismo no solo se ha reducido, sino que también se ha transformado. “El turismo rural se ha mantenido bastante bien” —afirma Ricard Santomà—, “y han surgido las staycations , un concepto que está aplicando Boris Johnson, poniendo muchas restricciones a la vuelta de los viajes para que la gente haga turismo en su propio país y, así, potenciar la economía”.

Calvet añade que la situación es complicada porque compañías aéreas, trenes, hoteles, alquileres de coches… “están al 50% y, al no haber el personal necesario, se cometen muchos errores”. El fundador de Ocoa señala que “en nuestra profesión, la tecnología ayuda mucho, pero en estos momentos falta capital humano”.

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