Desplome turístico: aciertos y errores de los gobernantes. #Turismo #Europa #España #Gobierno #EstadoDeAlarma #Temporadas #Viajeros #Extranjeros #Turistas #Cierres #Covid19 #Pandemia #Confinamientos #Francia #Alemania #QuintaOla #Gregoriff #UnaAlternativa1

La temporada turística va a ser dramática por segundo año consecutivo en España para la mayoría del sector. El año pasado se carecía de experiencia y el verano fue el peor de la historia, pero incluso este, con las restricciones más duras justificadas en salvar la temporada alta y ya con vacunas generalizadas, una quinta ola ha estallado en el país y ha llevado a que los principales emisores dificulten una llegada masiva de viajeros a los destinos nacionales.

La responsabilidad de los gobernantes estatales y autonómicos ha sido muy criticada por el sector. En primer lugar, por ser España el país que menos ayudas públicas ha dado al turismo pese a ser el más golpeado por la crisis del coronavirus. Además, la Administración Central no ha impulsado ningún PERTE para el sector turístico, mientras sí lo ha hecho para la automoción, para la industria, para la sanidad y para la electrificación.

La gestión de la desescalada también ha sido caótica, y ha sido la desencadenante de la quinta ola, originada en Mallorca tras la permisividad de las autoridades con los botellones y los macroconciertos en plazas de toros. El Gobierno central, que ha demostrado eficacia en la vacunación, parece que se precipitó eliminando la obligatoriedad de las mascarillas, coincidiendo esta agradable noticia con la gran polémica de los indultos en Cataluña.

El gobierno central ha demostrado fracasar con una llamada ‘cogobernanza’, que no ha tenido el suficiente respaldo de las leyes estatales para poder controlar la pandemia sin convertirse muchas de sus medidas en ilegales. El ejecutivo estatal se ha estrellado en los juzgados en algunas de sus decisiones más fundamentales, pese a recibir el apoyo del PP por ejemplo para el Estado de alarma, luego declarado inconstitucional, o el de Vox para aprobar los fondos europeos.

La fuerte polarización política ha dificultado que las ideologías de todo el espectro tuvieran más espíritu de lograr acuerdos. La incorporación inédita en un Gobierno del ala más extremista de una ideología ha contribuido también a alejar un ambiente más conciliador. Con ello, el Ejecutivo ha optado por arriesgarse al límite legal con sus medidas, y en varias de las más trascendentes se han probado ilegales.

Las culpas han recaído sobre los jueces cuando a los gobernantes no les ha gustado el veredicto, pero el Ejecutivo sí ha conseguido anotarse un triunfo legal con un asunto muy polémico pero de gran impacto para el turismo como es el de los rescates a las aerolíneas. La Justicia en diferentes instancias ha avalado las ayudas públicas a Plus Ultra, a la que supuestamente se le atribuían unos vínculos con Venezuela que cualquiera que conocía a los impulsores sabían imposibles, pese a la intensa campaña para convencer de lo contrario con argumentos débiles.

Los rescates públicos han permitido que sectores estratégicos –la ley no habla de empresas estratégicas– como es el de la aviación para el turismo haya podido subsistir y pasar este trago que aún no ha terminado. Este aspecto puede reconocerse entre los aciertos del gobierno junto al de la rápida vacunación, pero ninguno de ellos ha sido suficiente para salvar una segunda temporada turística consecutiva, debido a sus errores con el marco legal para dar poder a las autonomías.

Además, fiarlo todo a las vacunas se ha demostrado una estrategia insuficiente, de igual modo que los controles en las fronteras no se han demostrado eficaces, ante la propagación de la variante india o también llamada Delta. Pese al nuevo fiasco de este verano, los gobernantes insisten en un discurso triunfalista que parece alejado del sentir de la mayoría del sector, que se ha limitado a seguir las normas y a confiar en unas autoridades pese a sus reiterados pronósticos fallidos.

La llegada de turistas extranjeros a España cierra su peor primer semestre desde que hay registros.

Entre enero y junio visitaron el país 5,4 millones de viajeros, la mitad que un año antes y muy lejos de los más de 38 millones de 2019

El  sector turistico español enfilo la temporada de verano en el momento mas critico de su historia. Entre enero y junio de este año, viajaron a España 5,4 millones de turistas internacionales, según ha publicado este martes el Instituto Nacional de Estadística (INE). Esto es la mitad que la misma fecha del ejercicio anterior (10,7 millones) y muy lejos de los guarismos de 2019 (38,1 millones). Se trata además del peor semestre desde que hay registros mensuales —la estadística de Turespaña y el INE comenzó en el año 2000—. Por la parte del gasto tampoco hay tregua y la caída es similar: entre enero y junio los visitantes extranjeros gastaron 5.765 millones de euros, la mitad que el año pasado y un 85% menos que en el mismo periodo de 2019.

La crisis del coronavirus comenzó a azotar con fuerza a mitad de marzo del año pasado. Y desde entonces la industria sobrevive con unos ingresos muy mermados, gracias entre otras cosas al apoyo público en forma de expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE), créditos ICO y a la espera de la llegada de las ansiadas ayudas directas anunciadas en marzo.

2020 dejó el nivel mas bajo de llegadas internacionales en medio siglo  y el primer semestre de este año ha subido la apuesta con los peores primeros seis meses del siglo.

Si se mira la evolución mensual, la tendencia es muy positiva. En junio llegaron a España 2,2 millones de turistas extranjero, casi el doble que en mayo y un 984,7% más que en el mismo mes de 2020. Un incremento muy alto que se explica porque entonces estuvieron las fronteras cerradas a cal y canto para movilidad por ocio hasta finales de junio.  Con estos datos, la mejora en los últimos meses es indudable, aunque si se pone en contexto con los niveles previos a la pandemia queda todavía muy por debajo y es difícil hablar de recuperación. Por ejemplo, en junio de 2019 visitaron el país 8,8 millonesde viajeros, más que en todo el primer semestre de este ejercicio.

Además, en los datos de pernoctaciones hoteleras y extrahoteleras los datos acumulados de la primera mitad del año tampoco son halagüeños en la comparación con los niveles previos a la covid. Si se miran de forma conjunta las pernoctaciones de los turistas nacionales —se han recuperado mas y es a lo que se agarra el sector para salvar la temporada — y de los extranjeros, entre enero y junio hubo 51,7 millones de pernoctaciones. Esto es, casi un 74% menos que en 2019.

Eso sí, este indicador —muy certero sobre la salud del sector y el empleo, ya que suma las noches gastadas en alojamientos de los viajeros— da algo de esperanza en la comparación con el año pasado. En este caso, la brecha en los seis primeros meses es solo del 14%. Esto se explica por varios motivos: entonces estuvieron los alojamientos cerrados desde la mitad de marzo hasta casi el final del semestre,  por lo que solo pudo operar los dos primeros meses y parte de marzo.

 Aunque también hay que tener en cuenta que en la primera mitad de 2021 estuvieron ilimitados los movimientos entre comunidades autonomas (incluso entre provincias en regiones como andaluza) y las llegadas internacionales fueron muy minimas ante las olas de contagios de coronavirus y las restricciones vigentes en los mercados emisores.

Francia y Alemania, los grandes caladeros de viajeros.

Por lugar de origen, los viajeros residentes en Francia y en Alemania han sido los que más han empujado. Desde el país vecino visitaron España en el primer semestre 1,187 millones de personas, mientras que desde el país germano lo hicieron 1,169 millones. Ambos mercados quedaron casi a la par y el gran ausente en la cabeza de esta clasificación es el Reino Unido (solo viajaron a España en este periodo 273.333 personas). Esto se explica por el cierre decretado por el Gobierno británico, que prohibió los movimientos por turismo hasta mayo.

Con la entrada del verano, las restricciones se relajaron con la mayoría de mercados emisores, especialmente con los de la Unión Europea. En el caso del Reino Unido se retrasó algo mas y no fue hasta mitad de julio cuando los británicos vacunados con pauta completa pudieron viajar a España sin necesidad de guardar cuarentena a su regreso. Una medida que ahora vuelve a estar en duda. En caso de dar marcha atras, supondria un nuevo golpe bajo para el sector turistico español.  

Si se mira solo el mes de junio, Alemania fue el país que aportó más turistas (500.010), seguida muy de cerca por Francia (438.560 viajeros). Entre los dos aportaron cuatro de cada diez visitantes extranjeros que fueron a España en el mes. A estos dos grandes mercados les siguieron Países Bajos (147.312 turistas) y el Reino Unido (142.507).

Por la parte del gasto, el desembolso medio por turista fue de 1.090 euros en junio y el gasto medio diario de 147 euros. Ambos datos están por encima de los registrados en 2020, pero por debajo de los de 2019. Eso sí, la diferencia no es tan grande como en el número de llegadas o gasto total: en el mes de junio de antes de la pandemia el gasto medio por turista fue de 1.096 euros, solo seis euros más que este año. En el desembolso medio diario sí hubo algo más de diferencia, del 10%: en 2019 se gastaron 17 euros más al día por viajero que en este junio.

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