Construir un Presidente

El entonces senador Kennedy desayuna con su esposa y su consejero Steve Smith en Pendleton (Oregón), en 1959. No había anunciado su intención de ser presidente. | © The Estate of Jacques Lowe

Construir un presidente

El fotógrafo Jacques Lowe siguió a Kennedy en su camino hacia la Casa Blanca por encargo del patriarca Joe. Documentó momentos íntimos en los que las cámaras de otros se encontraban muy lejos. Pudo estar y que le dejaran estar

 

Gestos, sonrisas, dudas, concentración, relax, tensión… El fotógrafo Jacques Lowe(1930-2001) nunca formó parte de la plantilla de la Casa Blanca pero tuvo un contacto muy especial con los Kennedy. Documentó los momentos en los que las cámaras de otros se encontraban lejos. Pudo estar y que le dejaran estar, y sus imágenes ayudaron a crear la leyenda del primer presidente moderno de EEUU, desde sus primeros pasos hacia el Despacho Oval. Con la bendición, además, del mismísimo patriarca, a través de una llamada de teléfono inesperada. Primavera de 1958: «Soy Joe Kennedy. Hoy es mi cumpleaños y Bobby me ha regalado las fotos que usted le hizo a su familia. […] Son el mejor regalo que me hayan hecho nunca. Quiero que me prometa que fotografiará también a mi otro hijo. […] A John».

Su objetivo captó cómo fue creciendo la popularidad el joven senador por Massachussets, su incansable recorrido por estados que no le eran afines o las primarias del Partido Demócrata que le convertirían en candidato a suceder a Eisenhower. También la mirada recelosa de Bobby Kennedy a Lyndon B. Johnson, en presencia de su hermano, cuando supo que el antiguo contrincante, del sur, sería el vicepresidente; los autógrafos de Jackie durante la campaña presidencial de 1960, en la que se involucró al 100%, la soledad de los tiempos muertos o los juegos con la pequeña Caroline

Pero, como todo lo que tiene que ver con el clan, su trabajo se tiñó de esa maldición que suele asociarse a la familia política más importante de EEUU. Poco antes de su muerte, Lowe confío a su hija Thomasina que velara por su legado: 4.000 negativos sobre JFK que había guardado en 1999 en una caja fuerte de JPMorgan situada en el edificio 5 del World Trade Center neoyorquino. Cuatro meses después de ese encargo, los negativos quedaban destrozados en el 11-S.

Thomasina vivía a unas manzanas de las Torres Gemelas y se planteó si debía acudir a salvar lo que pudiera del material. Sabía que su padre lo hubiese hecho: «El destino dictó que la decisión no la tomase él, sino yo. Elegí mi seguridad personal. Aún hoy me obsesiona el dilema en que me encontré inmersa aquel día», escribe en el prólogo del libro ‘Kennedy. El álbum de una época’ (La Fábrica), que se ha publicado en España con ocasión del 50 aniversario del magnicidio, y en el que se recogen las fotografías de Lowe acompañadas de la intrahistoria que da contexto a esas imágenes.

Un volumen que tiene relación directa con aquel jueves terrible de 2001 y la pérdida del archivo de su padre. Thomasina supo encontrar una solución que aliviaría su tragedia familiar y en la que ha trabajado desde entonces: recuperaría todas las copias de las imágenes de su padre (Lowe imprimió a última hora algunas de sus favoritas) y lashojas de contacto, donde está el trabajo sin pulir de los fotógrafos.

De este modo, los gestos, la sonrisas o las tensiones de los Kennedy no se borrarían, y los recuerdos de su padre sobre cómo se tomaron aquellas instantáneas acompañarían la parte gráfica. Esas memorias proceden de testimonios inéditos que el fotógrafo grabó antes de morirextractos de las presentaciones que él hacía en la inauguración de sus exposiciones, sus libros y las historias que compartió con su familia. Con esas fuentes, los editores han hilado el relato cronológico de esos recuerdos personales, tratando de mantener el tono informal que habitualmente utilizaba.

El libro se inicia en el momento en el que Lowe conoció al entonces senador y a su esposa, y la primera fotografía célebre del equipo que formaron: una tomada en Hyannis Port (Massachussets), en 1958, en la que la todavía hija única Caroline se mete en la boca el collar de perlas de su madre, y que sirvió de tarjeta para aquella Navidad. Prosigue con su camino hasta que logra ser candidato, su carrera por la Presidencia, la victoria estrecha frente a Nixon y la investidura, los mil días de Presidencia y el funeral en Washington. Él no estaba en Dallas:

«Era el 22 de noviembre de 1963, por la mañana. Yo había terminado una sesión fotográfica comercial en Central Park para un anuncio de Volkswagen y dos horas después me esperaba otro trabajo en mi estudio, donde debía fotografiasr a un cuarteto de jazzistas negros. Decidí dar un paseo en dirección al centro por la calle 29. Me encontraba a la altura de la Sexta Avenida cuando noté que algo extraño ocurría. No me percaté de qué era hasta que me di cuenta de que apenas había tráfico. Todos los coches se habían detenido junto a las aceras y la gente se había bajado. Me acerqué a uno de los coches; unas cuantas personas escuchaban la radio en corro.

 Qué pasa.
Pregunté al conductor.
 Han disparado al presidente.
No supe de qué hablaba.
 ¿A qué presidente?
 A Kennedy.

Se me erizó el vello de la nuca y un escalofrío me recorrió la espalda. Salí corriendo. Cerca ya del estudio, uno de los tenderos de la calle que sabía de mi relación con el presidente me gritó: ‘Está bien. No está muerto. ¡Está bien!’. Subí las escaleras a toda velocidad. Cuando vi a los músicos y a mi secretaria envuelta en llanto, supe que había muerto.

Viajé a Washington esa misma noche. En el despacho de Pierre Salinger de la Casa Blanca fui testigo de la terrible e impactante consecuencia el asesinato de Kennedy, el del propio Lee Harvey Oswald, emitido en directo por la televisión. Antes del funeral, me reuní con Robert y Ethel. Era imposible que pudiese hablar con Jackie, pero caminé junto a ella durante parte del cortejo. Al final de ese día, mientras se ponía el sol, hice mi última foto de John Kennedy».

Imagen utilizada por los Kennedy como tarjeta de Navidad de 1958. | © The Estate of Jacques Lowe

Acto de recaudación en Pendleton (Oregón), en 1959. | © The Estate of Jacques Lowe

En Hyannis Port (Massachusets), en julio de 1960. | © The Estate of Jacques Lowe.

Jackie, pensativa, en una imagen de la hoja de contactos del fotógrafo. | © The Estate of Jacques Lowe.

Kennedy juega con su hija en la primera parte de la campaña de 1959. | © The Estate of Jacques Lowe

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