Holanda exige reformas laborales y de pensiones en España e Italia a cambio de ayudas #Ayuda #Europa #España #Rescate #Gregoriff #UnaAlternativa1

Regalos en los cumpleaños de Angela Merkel y Antonio Costa. / @BernardodMiguel
Regalos en los cumpleaños de Angela Merkel y Antonio Costa. / @BernardodMiguel

Mark Rutte asume que parte del multimillonario fondo europeo lleve consigo subsidios pero quiere “garantías absolutas” sobre las reformas que deberán llevar a cabo los países beneficiados, con España a la cabeza. La UE aguarda un pacto tras horas y horas de reuniones en el Consejo Europeo.

Europa se la juega. Llegó julio, con él la presidencia semestral alemana de la Unión Europea, y si todo va como prevé la canciller Angela Merkel, en la segunda quincena debería acordarse el plan de 750.000 millones de euros, concebido para recuperar la economía europea de los efectos de la pandemia del coronavirus Covid-19. Pero no está resultando fácil, debido a la posición de algunos socios de los Veintisiete. De hecho, el primer ministro de Holanda, Mark Rutte, en su condición de líder de los autodenominados países frugales –Países Bajos, Suecia, Austria y Dinamarca–, impuso su ley nada más empezar el Consejo Europeo de este fin de semana en Bruselas. Holanda exige reformas laborales y de pensiones en España e Italia a cambio de ayudas.

“Peleo por una Europa más fuerte para todos, incluidos los contribuyentes holandeses”, advirtió Mark Rutte a esta decisiva cumbre, la primera que es presencial desde el mes de febrero. “Una Europa más fuerte también significa que los países que se han quedado atrás aceleren en reformas como las de pensiones o del mercado laboral”, dijo también Mark Rutte. No hizo falta que mencionase a nadie: todos sabían que se refería a España e Italia a la vista de las conversaciones de los últimos días.

Mark Rutte asume que parte del multimillonario fondo europeo lleve consigo subsidios pero quiere “garantías absolutas” sobre las reformas que deberán llevar a cabo los países beneficiados, con España a la cabeza. La UE aguarda un pacto tras horas y horas de reuniones en el Consejo Europeo.

España puede captar hasta 140.000 millones del nuevo fondo y 180.000 millones de todo el plan europeo

España puede captar hasta 140.000 millones de euros del nuevo fondo y 180.000 millones de todo el plan europeo anticovid-19. Por un lado, opta a 77.000 millones en transferencias, 63.000 millones en créditos y 15.000 millones del Sure, el fondo para cofinanciar los ERTEs españoles y mecanismos similares que hay en otros países europeos. Si todo sale bien, España será beneficiaria del 18% del fondo europeo y esos recursos –unos muy condicionados, otros no tanto– equivaldrían al 11 % del Producto Interior Bruto. De alguna manera vendrían a compensar la caída del PIB en 2020 y a favorecer su recuperación en 2021 y 2022.

El encaje definitivo de estos fondos, en su mayoría transferencias de ayudas directas, sigue pendiente del visto bueno de una serie de países del norte, encabezados por Holanda, que son reacios a aprobar el propio fondo de recuperación si no se aceptan una serie de condiciones. Alemania y Francia están a favor de Italia y España pero no acaban de presionar lo suficiente a Holanda para que dé su brazo a torcer. Ni siquiera lo hicieron para favorecer la candidatura de la ministra española de Economía a la presidencia del Eurogrupo, Nadia Calviño, que fue derrotada hace una semana por el ministro del ramo irlandés, Paschal Donohoe, apoyado por los Países Bajos.

En el Eurogrupo se justificó una derrota que también fue de Alemania y Francia debido a que cada país tiene un voto, y para elegir al presidente vale lo mismo lo que digan Alemania y Letonia. Es evidente que la diplomacia española se estrelló de nuevo en Europa y que Berlín y París no presionaron lo suficiente a favor de Nadia Calviño, pero como agua pasada no mueve molino, la atención se centra ahora en el fondo de recuperación. En este caso prevalece la mayoría cualificada, redefinida desde la cumbre de Lisboa como una doble mayoría reforzada de Estados y población, pero el eje franco-alemán busca el consenso, lo que obliga al presidente del Consejo Europeo, el belga Charles Michel, a ofrecer concesiones a los países que apoyan las tesis cicateras de Holanda.

De entrada, Charles Michel propone una rebaja en el proyecto de presupuestos de la UE y un endurecimiento en el control de las ayudas que llegarán a países tan necesitados como Italia y España. La ministra Nadia Calviño, que lamentó su derrota al perder la presidencia del Eurogrupo –“teníamos comprometidos diez votos, pero alguien no ha hecho lo que dijo que iba a hacer”–, sostiene ahora que la posición negociadora de España por el fondo de recuperación sigue fuerte, pero qué otra cosa podría decir.

Parece evidente que, en el fondo, Alemania está dispuesta a suavizar sus posiciones de inicio, de modo que se diluya la rebelión de los pequeños países ricos del norte de Europa, a los que también intenta convencer Pedro Sánchez. Holanda conseguirá probablemente para sus aliados unas menores contribuciones a la cesta común y que se les aprieten un poco más las tuercas a italianos y españoles. Charles Michel intentará hacerle ese trabajo a Angela Merkel, que evitará así tener que bajar al ruedo

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