El Mundo Financiero necesita encontrar un nuevo Londres, Después del ‘Brexit’…

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Ya arrancó el concurso para elegir al nuevo Londres.

A menos que el Reino Unido encuentre la manera de revertir su decisión de abandonar la Unión Europea, los días de Londres como la capital financiera global por excelencia, incluso por encima de Nueva York, podrían estar contados.

Conversé con varios altos ejecutivos de las principales instituciones financieras que en conjunto emplean a decenas de miles de personas en Londres. Aunque ninguno planea mudar de inmediato sus oficinas de la capital del Reino Unido, todos coincidieron en que tendrán que desplazar a una cantidad significativa de empleados de ingresos altos a ciudades que todavía formen parte de la Unión Europea.

¿Quién ganará esta lotería financiera en la que hay tanto en juego?

Para complicar el concurso, pedí a los expertos en reubicación de las principales empresas que describieran qué características debe tener la ciudad que remplace a Londres.

Los siguientes criterios son los que se mencionan con mayor frecuencia: uso del idioma inglés, esencial para atraer una fuerza de trabajo global; ambiente regulatorio favorable, en especial, en materia de empleo; excelente infraestructura de transporte y comunicaciones; disponibilidad de inmuebles de primera para oficinas y vivienda de lujo; buenas escuelas; buenos restaurantes y ofertas culturales, además de una cualidad intangible que incluye un nivel especial de energía y apertura al flujo de trabajadores del tipo de la ciudad de Londres o Wall Street.

Califiqué a varias ciudades de la Unión Europea utilizando una escala de 60 puntos: cinco puntos por áreas de oficinas y vivienda, cinco puntos por restaurantes y oferta cultural (porque es más fácil que una ciudad construya nuevas áreas de oficinas y vivienda, e importe chefs y artistas talentosos) y 10 puntos por cada uno de los otros criterios.

A continuación presento, en orden ascendente, los primeros nueve lugares, hasta la ciudad ganadora:

Barcelona (23 puntos)

Varios ejecutivos mencionaron con cierto anhelo la posibilidad de mudarse a la soleada ciudad de Barcelona, con sus excelentes restaurantes, cafés, vida nocturna y proximidad a las playas del Mediterráneo. No obstante, fuera de su aeropuerto, que es relativamente bueno, Barcelona tiene un mal desempeño en casi todos los otros elementos, empezando por el uso del idioma inglés: solo el 22 por ciento de los españoles saben suficiente inglés como para poder sostener una conversación. “Barcelona es maravillosa para vacacionar”, comentó Yeandle, “pero no para hacer negocios”.

Milán (24 puntos)

Milán está en una situación casi idéntica. Su nivel de fluidez en el idioma inglés es un poco mejor, pues el 34 por ciento de los italianos lo hablan; además tiene excelentes restaurantes y la que puede ser la mejor oferta de tiendas en el mundo. Ya es el centro financiero de Italia. Pero su puntuación es baja en las demás categorías, incluso en el clima comercial, pues el Banco Mundial clasifica a Italia en el lugar 45. Sus dos aeropuertos principales necesitan una remodelación con urgencia.

Varsovia (24 puntos)

El principal atractivo de Polonia es que cuenta con una legislación laboral flexible, un clima comercial favorable, una población tanto trabajadora como bien educada y un costo de vida bajo. Varsovia recibiría a los profesionales financieros con los brazos abiertos, en contraste con muchas ciudades europeas con más recursos. Sin embargo, ocupa un lugar muy bajo en el índice de calidad de vida de Mercer y tiene una oferta limitada de vivienda de lujo.

Luxemburgo (40 puntos)

Los residentes de Luxemburgo son los de nivel socioeconómico más alto y los más políglotas de Europa (el 56 por ciento habla inglés y el 84 por ciento habla por lo menos dos idiomas). Conocido en parte como un paraíso fiscal, ya es un sofisticado centro de servicios financieros y la sede tanto del Banco Europeo de Inversiones como del Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

En la clasificación Mercer de calidad de vida ocupa un lugar relativamente alto (19 en el mundo) y cuenta con una cantidad sorprendente de restaurantes con estrellas Michelin, un aspecto que refleja su proximidad con Francia.

Pero en la clasificación de clima comercial del Banco Mundial ocupa el lugar más bajo de todos los finalistas y su aeropuerto internacional está en el deprimente lugar 99 de la clasificación. Además, la población total del país a principios de este año era de solo 576.000 personas. Solo en el sector de servicios financieros de Londres hay más de 360.000 empleados. Es difícil imaginar que Luxemburgo pudiera absorber incluso un pequeño porcentaje de ellos.

París (43 puntos)

Los límites estrictos de Francia a los despidos no ayudan a que París se convierta en la próxima capital financiera. CreditCharles Platiau/Reuters

Ya es un importante centro de servicios financieros y sin duda la ciudad más atractiva de la Unión Europea en cuestión de cultura, por lo que París parece una opción obvia. Su población regional de 12 millones es la única que se equipara a la de Londres.

Sin embargo, casi todas las demás categorías hacen que baje la puntuación de París. Solo el 39 por ciento de los franceses hablan inglés con fluidez, y a pesar de haber mejorado mucho en años recientes, todavía tienen la reputación de no acoger a las personas que no hablan bien francés.

Sus aeropuertos tienen puntuaciones bajas y su rígido sistema escolar no ofrece apertura a los extranjeros (aunque cuenta con excelentes escuelas privadas donde la enseñanza es en inglés). Francia aplica límites estrictos a los despidos, y ocupa solo el lugar número 27 en la lista del Banco Mundial. París es una de las ciudades más caras de Europa después de Londres, y está en el lejano lugar 37 en el índice de calidad de vida de Mercer.

Todos los ejecutivos de servicios financieros entrevistados mencionaron un factor intangible: la hostilidad francesa hacia los ricos. El presidente François Hollande intentó aprobar un “impuesto sobre la riqueza” del 75 por ciento, que provocó un éxodo de ciudadanos franceses ricos antes de que Hollande desistiera de su propuesta.

Dublín (50 puntos)

No es ninguna sorpresa que Dublín haya obtenido calificaciones altas por el uso del inglés (aunque con acento irlandés) y por sus excelentes escuelas. Dublín es una ciudad encantadora, con buenos restaurantes, buen teatro y vida nocturna. Ofrece muchas de las ventajas de Londres, pero es mucho menos cara. Tiene una clasificación alta por la facilidad con que se hacen negocios y, entre todas las capitales europeas, quizá sea la que más entusiasmo muestra ante la posibilidad de atraer personas talentosas con sueldos altos de Londres.

Dublín es una ciudad pequeña, pero hay varios ejecutivos financieros que han dicho que moverán sus actividades financieras a la capital irlandesa. CreditPaulo Nunes dos Santos para The New York Times

Muchos ejecutivos me comentaron que definitivamente llevarían algunas de sus operaciones a la capital irlandesa.

La principal desventaja de Dublín es su talla relativamente pequeña (1,8 millones de personas en el área metropolitana) y la falta de infraestructura. Dublín está más lejos de los demás países de la Unión Europea y no cuenta, como Londres, con un tren directo a Europa. Su aeropuerto es relativamente pequeño, por lo que ocupa el lugar número 80.

Viena (51 puntos)

Viena fue la revelación como una contendiente sorprendentemente viable. El 73 por ciento de la población de Austria habla con fluidez el inglés; en términos de la facilidad con que se hacen negocios, está un lugar detrás de Irlanda. Tiene un aeropuerto excelente y la mayoría de los vuelos están a tiempo. Sus restaurantes y vinos reciben preseas a nivel internacional. “Es un lugar fantástico para vivir”, indicó Yeandle.

Al igual que París, en Viena se respira la atmósfera de una capital mundial, pues lo fue hasta que Austria perdió su imperio tras la Primera Guerra Mundial. No obstante, según me dijeron los banqueros, en parte ese es el problema: la percepción generalizada es que Viena estuvo dormida gran parte del siglo pasado. Hoy en día no es una capital financiera importante, y ninguna de las personas con las que hablé planea ampliar operaciones en esa ciudad a corto plazo. De cualquier forma, subrayaron que quizá deban reconsiderar.

Frankfurt (54 puntos)

En muchos sentidos, Frankfurt es la opción obvia, porque ya se encuentra ahí el Banco Central Europeo. Es la capital financiera de Alemania, que es la mayor economía de Europa y una fuerza política dominante. Está en los primeros lugares en el índice de facilidad para hacer negocios, aunque la legislación laboral de Alemania puede ser tan rígida como la francesa. Su aeropuerto, que ocupa el segundo lugar entre los aeropuertos europeos (detrás de Heathrow, en las afueras de Londres), se encuentra al lado de una moderna terminal ferroviaria que conecta con todas las ciudades importantes de Europa. Su población de 2,5 millones podría absorber un gran flujo de profesionales financieros.

Sin embargo, algunos de estos factores tienen un efecto negativo. Aunque la mayoría de las personas con las que hablé opinaron que lo más probable era que Frankfurt surgiera como el siguiente Londres, no lo expresaron con mucho entusiasmo. Algunos creen que Alemania ya tiene demasiado poder y que Londres ha fungido como un contrapeso financiero.

Muchos también dijeron que Frankfurt era demasiado aburrida. Su clasificación en términos de establecimientos con estrellas Michelin es baja (está mucho más abajo que otras ciudades alemanas, como Berlín y Múnich) y no es conocida por su vida nocturna o cultural.

El idioma y las escuelas podrían ser también una desventaja.

Y la ganadora es… Ámsterdam (55 puntos)

No solo el 90 por ciento de los holandeses hablan inglés, sino que muchos lo hablan incluso mejor que los ingleses. Sus escuelas se clasifican entre las mejores de Europa y hay muchas opciones en las que se emplea el idioma inglés. La arquitectura de la ciudad es muy bella y hay opciones de vivienda; sus canales son pintorescos, tiene restaurantes, música y teatros excelentes, una activa vida nocturna y una actitud cosmopolita y tolerante que ha cultivado por siglos al ser un centro importante de comercio global.

Entre las razones por las que Ámsterdam tiene buenas posibilidades está el gran número de angloparlantes y las excelentes infraestructuras de transportes. CreditIlvy Njiokiktjien para The New York Times

Cuenta con uno de los mejores aeropuertos de Europa, al que solo superan Frankfurt y Viena, y una excelente red ferroviaria que la conecta con las principales capitales europeas, incluida Londres. Por tren es posible llegar en poco tiempo a Bruselas, la capital de la Unión Europea.

Ámsterdam ya es un centro de comercio internacional y la capital financiera y política de los Países Bajos. Perdió algunos puntos por su clima comercial y regulatorio: el Banco Mundial la coloca en el 28.° lugar, detrás de Suiza y Francia.

Entonces… ¿cuál es el problema? Dado que la crisis financiera afectó mucho al país, los holandeses han impuesto a los bonos de los banqueros un tope del 20 por ciento de su salario anual, que es mucho más drástico que el que impuso la Unión Europea. Muchos banqueros mencionaron que, a menos que los holandeses eliminaran el tope, no considerarían mudarse a Ámsterdam. “Me encantaría ir a Ámsterdam”, expresó un alto ejecutivo. “Pero no creo que quieran que vayamos”.

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