La eutanasia del mercado laboral para los trabajadores de 50 años. #Mercado #Laboral #Educacion #Salario #Contratacion #Sueldo #Minimo #Ciudadania #Rentables #Trabajo #Contratacion #Pensiones #Prestacion #Adultos #Cotizar #España #Hosteleria #Ocio #Gregoriff #UnaAlternativa1

El subsidio para mayores de 52 años hace que, para los contratados a jornada parcial y salarios bajos sea más rentable abandonar el mercado laboral.

En los últimos tiempos estamos viendo cómo desde el Gobierno se aprueban normas y reformas que desincentiva el esfuerzo, tanto en el ámbito de la educación como en el laboral. Así, se critican los deberes, los exámenes y se permite pasar de curso con asignaturas suspensas y hasta entrar en la universidad. El esfuerzo está mal visto, el sacrificio, el estudio y la superación personal son perseguidos. Se rebajan los requisitos académicos para obtener becas de estudio. Se fomenta la abulia, la ignorancia y el conformismo. Se busca una ciudadanía sin ambición, indolente e incapaz de valerse por sí misma, que no trabaje, sino que quede a merced de la limosna estatal, de la magnanimidad del gobierno de turno.

Ese cambio cultural es instigado y fomentado desde el Gobierno a través de sus propias disposiciones, también en el mercado laboral. Hoy vamos a detenernos en una de las muchas formas que está aplicando el gobierno socialista para desincentivar el trabajo y fomentar el abandono de la actividad laboral.

En concreto, vamos a hablar de las políticas pasivas, del subsidio para mayores de 52 años. Vamos a hacer un pequeño estudio comparativo de cuatro supuestos:

1. Perceptor del subsidio para mayores de 52 años. 

Cualquier persona mayor de 52 años demandante de empleo que tenga cotizados por jubilación 15 años (dos de los cuales han de estar dentro de los últimos 15) y que haya cotizado por desempleo un mínimo de seis años a lo largo de su vida laboral, tiene derecho a cobrar una prestación equivalente al 80 por ciento del indicador público de rentas de efectos múltiples (IPREM), que en la actualidad equivale 451,92 euros mensuales y 5.423,04 euros anuales. Sin embargo, el Gobierno «cotizará» por esta persona sobre una base del 125% del tope mínimo de cotización a la Seguridad Social vigente en cada momento (1.125,83 euros actualmente). Por tanto, la base de cotización mensual ascenderá a 1.407,28 euros y la anual será de 16.887,36 euros. En resumen, cobrará 451,92 euros pero la Seguridad Social efectúa la ficción de «cotizar» por él, de cara a la jubilación, el triple: 1.407,28.

2. Trabajador mayor de 52 años contratado a jornada completa y que cobra el salario mínimo interprofesional. 

Este trabajador cobra 965 euros al mes (1.125,83 euros si prorrateamos las dos extras) y 13.510 euros al año, importe que coincide con la cotización para su jubilación. Es decir, aunque cobra más que en el caso anterior (no en vano trabaja 40 horas a la semana frente a las cero de quien percibe el subsidio), sin embargo cotiza 3.377,36 euros menos al año para su jubilación, un 20 por ciento. Es decir, una persona que lleva 13 años acogido al subsidio para mayores de 52 años y sin trabajar cobrará más pensión que uno que ha estado trabajando todos esos años a jornada completa ¿Es eso justo? ¿Es razonable que alguien que no trabaja cotice más que alguien que sí lo hace?.

3. Trabajador mayor de 52 años contratado a jornada completa, al que le es de aplicación, por ejemplo, el Convenio Colectivo del sector de Limpieza de Edificios y Locales del Principado de Asturias. El salario mensual de un trabajador de la categoría de limpiador asciende a un total de 1.200,85 euros, siendo el salario bruto anual con dos pagas extras prorrateadas de 14.410,2 euros. Se aplica la base mínima de cotización, es decir, 1.125,83 euros. Es decir, una limpiadora a jornada completa cotiza para su jubilación 3.377,36 euros menos que alguien que no trabaja.

4. Trabajador mayor de 52 años contratado a media jornada, al que le es de aplicación el mismo convenio colectivo del ejemplo anterior. Este limpiador tiene un salario mensual de 600,42 euros, siendo el salario bruto anual, con dos pagas extras prorrateadas, de 7.205,1 euros. La base de cotización que se le aplicaría sería la parte proporcional del salario mínimo: 562,91 euros. Es decir, por trabajar veinte horas a la semana cobra 148,5 euros más que el perceptor del subsidio para mayores de 52 años, pero cotiza para su jubilación un 57% o 9.682,26 euros menos. Como podrán comprender ¿Qué persona poco cualificada y de más de 52 años va a querer trabajar cuando hacerlo le penaliza de manera tan obscena de cara a su pensión de jubilación?

El subsidio para mayores de 52 años hace que, para las personas contratadas a jornada parcial y salarios bajos, les sea más rentable abandonar el mercado laboral e irse a casa a cobrar la prestación. A cambio de cobrar un poco menos ahora se aseguran una pensión mayor, eso sí, sin trabajar y todo lo que lleva aparejado: madrugar, desplazarse al centro de trabajo, etcétera.

 Este tipo de medidas están provocando un auténtico efecto llamada y un abandono prematuro del mercado laboral, lo que no solo resta fuerza laboral a la economía, sino que además contribuye a crear en la sociedad española segmentos poblacionales ociosos y dependientes del poder político; fácilmente manipulables, como a día de hoy lo son los pensionistas y los funcionarios.

 Bien parece que ese es precisamente el objetivo perseguido con la medida. Maquiavélico, ¿no creen?

Pero si desde el punto de vista personal de quien se acoge al subsidio para mayores de 52 años es beneficioso, sin embargo, para las cuentas de la Seguridad Social es un desastre total y absoluto. Por este mecanismo, miles de personas que cotizaban a la Seguridad Social dejan de hacerlo para pasar ahora a ser la propia Seguridad Social quien «cotice» por ellos. Es decir, antes la empresa pagaba al trabajador y cotizaba por él a la Seguridad Social y ahora es la propia Seguridad Social quien no solo paga la prestación al subsidiado, sino que, además, «cotiza» por él y por una base muy superior a la que le correspondería. Negocio redondo.

Como es lógico, a medida que la diferencia entre los subsidios y los salarios se estrecha, más personas optan por abandonar el mercado laboral y pasar a engrosar la cifra de mantenidos, bien que con cuantías mínimas, pero para ello ya previamente les ha sido borrado de la cabeza la más mínima ambición por progresar. De ahí que en los opulentos estados del bienestar occidentales queden cada vez más empleos sin cubrir. Sin ir más lejos, Adecco Group Institute acaba de publicar un informe según el cual en España la hostelería necesita incorporar 250.000 trabajadores que no encuentra y en similar situación están el sector del comercio minorista o la agricultura. En algún momento habrá que romper este círculo vicioso que nos lleva de pagar salarios bajos para poder pagar subsidios altos.

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