馃棾 Las Elecciones 馃棾 Auton贸micas de Catalu帽a significaron un triunfo importante para Vox (Un lobo recorre Espa帽a) El partido de extrema derecha, y una derrota significativa para la derecha tradicional #Espa帽a #Vox #Catalu帽a #Elecciones #Gregoriff #UnaAlternativa1 #Politica #Derecha

Cuando ni帽o nos divert铆amos con esta puya: 鈥淛uguemos en el bosque mientras el lobo no est谩. 驴Lobo, est谩?鈥. Era un juego de persecuci贸n excitante e inquietante, un crescendo de expectativas donde hab铆a que correr o la bestia 鈥攐tro ni帽o, un adulto鈥 te atrapaba y te com铆a. Nos seduc铆a la idea de provocar a una criatura amenazante pero no ten铆amos dudas: nadie quer铆a ser atrapado por el terror.

Ahora un lobo recorre Espa帽a, y su amenaza no es un juego. Vox, uno de los m谩s recientes proyectos ultraderechistas de Europa, se convirti贸 el domingo en la cuarta fuerza del parlamento catal谩n tras las elecciones auton贸micas. Cuando Vox logr贸 presencia nacional en 2019, ya quedaba claro que Espa帽a no era ajena a las tentaciones de la extrema derecha populista. Que ahora est茅 en el parlamento de Catalu帽a no har谩 sino elevar la tensi贸n de un pa铆s ya hipertenso por el coronavirus y la crisis.

Vox ir谩 al choque en una de las regiones m谩s delicadas de la pol铆tica espa帽ola. Nada bueno saldr谩 de su cruce con el independentismo cuando la coyuntura exige menos extremismos en la mesa. Ultras e independentistas catalanes juntos dar谩n buenos titulares y tuits, pero para la vida pol铆tica equivalen a un cami贸n de gasolina estacionado encima de una hoguera.

El Times: Una selecci贸n semanal de historias en espa帽ol que no encontrar谩s en ning煤n otro sitio, con e帽es y acentos.

Espa帽a es un pa铆s atormentado por rencillas menores entre l铆deres pol铆ticos j贸venes, torpemente ambiciosos y aparentemente inh谩biles para distinguir contradicciones primarias y secundarias. Buena parte de los problemas de convivencia descansan en las incapacidades de gesti贸n del presidente Pedro S谩nchez, su vicepresidente Pablo Iglesias o los l铆deres opositores de la erosionada derecha tradicional, Pablo Casado (del Partido Popular, PP) e In茅s Arrimadas (de Ciudadanos, Cs).

Mientras ellos aprenden a jugar en un bosque con dificultades mayores 鈥攗na pandemia debilitante, una crisis econ贸mica corrosiva y el desgastante circo nacionalista鈥, la sombra creciente del lobo de Vox dej贸 de ser amenaza distante para convertirse en riesgo concreto.

Catalu帽a es uno de los 煤ltimos territorios donde comenz贸 a merodear. Vox se frota las manos esperando que el gobierno que resulte all铆 sea problem谩tico, por endeble o por terco. El socialismo catal谩n, que obtuvo la primera minor铆a, podr铆a dirigir la Generalitat con respaldo de la izquierda independentista catalana y de Unidas Podemos, su socio d铆scolo en el gobierno nacional. En el mejor de los casos, como en la Moncloa, ser铆a una alianza de circunstancias atada con hilos delgados. En cambio, si gobierna el catalanismo 鈥攓ue tiene la mayor铆a absoluta sumando todos sus frentes鈥, el mejunje volver谩 a tensionar Espa帽a: la derecha catalana quiere independencia o independencia mientras la izquierda juega al pase largo de la negociaci贸n con S谩nchez.

La convivencia independentista 鈥攃omo un mal matrimonio, sobrevive entre desconfianzas鈥 o la de la izquierda pancatalana 鈥攑ol铆ticamente fr谩gil como un cristal鈥 es una tentaci贸n para Vox. Ante las imperfecciones del parlamentarismo, la ultraderecha ofrece un tentador mundo en blanco y negro, efectivo por simplista. Vox provee algunas pocas certezas a personas agotadas de las promesas incumplidas por los pol铆ticos tradicionales. Y hay una nada menor: Espa帽a como una naci贸n de espa帽oles, sin conflictos que discutan su integridad.

Cuarta fuerza parlamentaria, Vox suma once bancas en Catalu帽a para pelotear repartiendo cr铆ticas a los partidos del sistema desde la c贸moda posici贸n de quien jam谩s gobern贸 nada importante y no tiene tropiezos ejecutivos que le manchen el traje. Son Donald Trump antes de ser presidente: todos los dem谩s est谩n equivocados, menos yo. Pero el autoritarismo, declamado y pr谩ctico, tiene consecuencias reales.

Hay responsabilidades sist茅micas en el crecimiento de los ultras. La derecha espa帽ola debi贸 escorarse para detener la fuga de votos hacia Vox pero la apuesta solo consigui贸 profundizar su crisis identitaria. El PP est谩 manchado por la corrupci贸n y sus l铆deres absorbidos por disputas de corto plazo. Cs, la segunda opci贸n, perdi贸 casi un mill贸n de votos en los 煤ltimos cuatro a帽os y ya nadie sabe a qui茅n le habla. Su esquizofrenia paviment贸 el camino para Vox tanto como los titubeos del PP. El p煤blico ultra cree en quien no duda.

El gobierno, en tanto, se lav贸 las manos. Dej贸 en manos del PP y Cs el control de la extrema derecha como si fuese un problema exclusivo de la oposici贸n pero, mientras tanto, tampoco ha hecho demasiado por elevarse como una opci贸n s贸lida que d茅 soluciones estables a los espa帽oles. La alianza del Partido Socialista y Unidas Podemos no ha superado la noci贸n de rejunte electoral con desencuentros p煤blicos mayores y coincidencias program谩ticas menores.

As铆, mientras Iglesias vive diferenci谩ndose de un gobierno al que busc贸 entrar, la gesti贸n de S谩nchez es err谩tica. No ha conseguido que los d铆scolos l铆deres del catalanismo acepten sentarse a pactar una pax romana que permita enfocarse en los problemas m谩s apremiantes, como la crisis econ贸mica y laboral derivada de la pandemia. M谩s aun, el manejo de la crisis sanitaria por el gobierno espa帽ol fue inicialmente negligente y jam谩s pudo alejar completamente la idea de improvisaci贸n.

Los independentistas catalanes, por supuesto, tambi茅n tienen su dosis de responsabilidad al azuzar al lobo de Vox. Como en la derecha, miran al partido de Santiago Abascal desde cierta superioridad moral, pero han hecho mucho para ayudarle a crecer. Entre la ingenuidad y la soberbia, durante m谩s de una d茅cada convencieron a media Catalu帽a de que pod铆an ser independientes de Espa帽a pronto y, con una falta de tacto asombrosa, no dejaron de acosar al gobierno espa帽ol por su escisi贸n improbable mientras miles y miles de espa帽oles enfermaban y mor铆an. Al final, despertaron el nacionalismo sempiterno de la Espa帽a de rey y toro hasta que la ultraderecha entr贸 a su casa por la puerta principal.

驴Qu茅 hacer ahora? La pandemia y la crisis econ贸mica, dos asuntos urgentes, demandan acuerdos sostenibles, no rencillas ni discusiones subsidiarias. Han muerto decenas de miles de espa帽oles y m谩s de medio mill贸n de personas han quedado desempleadas.

Esos factores 鈥攓ue tambi茅n afectan a Catalu帽a de manera severa鈥 son suficientes para aparcar la utop铆a catalanista por una generaci贸n, pues no habr谩 independencia en breve. Los pol铆ticos deben buscar la f贸rmula ret贸rica que mejor les salve la cara y emplearse en dar respuesta a las necesidades perentorias de Espa帽a. Los resultados alejan a las oposiciones destructivas. Catalanes y espa帽oles, a las cosas. Hay lobos sueltos.

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