
Terrazas abiertas en una céntrica calle de Sitges, el pasado 15 de agosto al anochecer.
Vaya por delante que soy médico, por lo que no tengo nada que ver con el sector del ocio, pero vivo en Sitges, población turística por excelencia. Y estoy totalmente de acuerdo con las medidas para evitar todo tipo de aglomeraciones, como ha sido el cierre de discotecas y bares nocturnos, con el fin de controlar el covid-19.
Pero si somos una sociedad y un país serios, a la vez se debería haber aprobado algún tipo de apoyo o ayuda para este sector. Aparte de comer todos los días, los propietarios de los negocios y sus trabajadores también tienen que afrontar gastos como alquileres, servicios, etcétera.
Cuando se toman decisiones, hay que afrontar todas las consecuencias y no dejar a nadie sin protección, ni sanitaria ni económica.
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